Ante las agresiones al profesorado: tolerancia cero
Las agresiones al profesorado no son hechos aislados, son el resultado de años de abandono y desprecio hacia la educación pública.
Desde CGT queremos denunciar la creciente violencia que sufre el profesorado y advertir de que las agresiones que vemos en las aulas, en los centros educativos o incluso en las movilizaciones docentes no son hechos aislados. Son la consecuencia de años de políticas que han degradado la educación pública y han contribuido a extender una preocupante falta de respeto hacia quienes sostienen día a día el sistema educativo.
La reciente agresión sufrida por una docente durante una movilización es un ejemplo más de una realidad que no deja de agravarse. Aberrante. Despreciable. Pero la violencia contra el profesorado no empieza con una porra o una agresión física. Comienza cuando las administraciones minimizan las faltas de respeto diarias, cuando los protocolos son insuficientes y cuando se normaliza que las docentes tengan que soportar situaciones que serían inaceptables en cualquier otro ámbito laboral.
También comienza cuando las reivindicaciones del profesorado son despreciadas y caricaturizadas. Llevamos años escuchando que las movilizaciones docentes responden únicamente a intereses salariales, mientras se oculta deliberadamente que lo que se reclama son más recursos, menos ratios, más personal de apoyo y condiciones dignas para garantizar una educación pública de calidad para todas y todos.
Cada vez que estas demandas son ridiculizadas desde determinados ámbitos políticos y mediáticos, se alimenta una imagen distorsionada del profesorado y se favorece un clima de desprecio hacia quienes trabajan en las aulas. Y esos golpes también duelen. Duelen porque atacan la dignidad profesional de miles de trabajadoras y trabajadores y porque buscan desacreditar una lucha que no persigue privilegios, sino derechos para toda la comunidad educativa, que somos TODAS.
Tampoco podemos ignorar la responsabilidad de quienes han renunciado a impulsar una respuesta firme. Mientras los problemas se acumulan, los sindicatos mayoritarios continúan firmando acuerdos insuficientes y desactivando la movilización. En nuestra región, la negociación in extremis previa a las elecciones con pactos a años vista, sin compromiso efectivo, y la falta de apoyo a las movilizaciones del profesorado, han contribuido al desánimo de unas plantillas cada vez más castigadas.
Frente a ello, desde CGT defendemos que solo la organización y la movilización pueden revertir esta situación. No aceptamos que las agresiones formen parte del trabajo docente. No aceptamos que se ridiculice a quienes defienden la educación pública. Y no aceptamos que se siga responsabilizando al profesorado de problemas que tienen su origen en años de recortes y abandono institucional.
Exigimos protección efectiva frente a cualquier agresión, respaldo real a las víctimas y una apuesta decidida por la EDUCACIÓN PÚBLICA. Porque DEFENDER AL PROFESORADO ES DEFENDER LA EDUCACIÓN PÚBLICA. Y porque cada agresión, cada desprecio y cada intento de desacreditar nuestras reivindicaciones constituyen un ataque a uno de los pilares fundamentales de nuestra sociedad.


